Cae joven militar veracruzano en operativo federal en Jalisco; Zontecomatlán despide a Saúl Guzmán Martínez.
José Vargas.
Zontecomatlán, Ver.– Este municipio amaneció de luto tras confirmarse la muerte del joven militar Saúl Guzmán Martínez, de 21 años de edad, originario de la comunidad de “El Mamey”, quien perdió la vida durante un operativo federal desplegado en el estado de Jalisco ayer domingo.
De acuerdo con los reportes oficiales, el elemento participaba en una acción estratégica de alto impacto dirigida contra un objetivo prioritario de las fuerzas federales. El operativo, que concentró atención nacional por la relevancia del blanco criminal, derivó en enfrentamientos armados en los que Guzmán Martínez resultó mortalmente herido en cumplimiento de su deber.
Saúl había salido de Veracruz con la convicción de integrarse a las filas de la institución castrense y construir un proyecto de vida bajo la disciplina del uniforme. Familiares y habitantes de “El Mamey” lo describen como un joven decidido, reservado y comprometido con su formación militar. Su incorporación a las fuerzas armadas representaba no solo una aspiración personal, sino una oportunidad de estabilidad para su entorno familiar.
Aunque las autoridades federales han destacado la relevancia estratégica del operativo y la caída del objetivo criminal, en Zontecomatlán el enfoque es otro: la pérdida humana. En calles de terracería y viviendas de madera y lámina, el nombre de Saúl no se pronuncia como parte de un parte informativo, sino como el de un hijo, un vecino y un amigo que no regresará.
La Secretaría correspondiente informó que el elemento falleció en acto de servicio, lo que activa los protocolos institucionales de reconocimiento póstumo y acompañamiento a la familia. Se prevé que el cuerpo sea trasladado a su tierra natal para recibir honores fúnebres conforme a la normativa militar.
En medio de la narrativa nacional sobre resultados operativos y golpes a estructuras criminales, la muerte de Guzmán Martínez recuerda el costo humano que asumen los integrantes de las fuerzas federales en zonas de alto riesgo. Para su comunidad, más allá de cifras o comunicados, queda el vacío de un joven de 21 años que eligió servir y cuya vida se extinguió en la línea de fuego.
Zontecomatlán guarda silencio. En “El Mamey”, el luto no es consigna: es ausencia.







