Andrea Jaramillo
CATEMACO, VER— El paraíso ecológico de Catemaco enfrenta una de sus crisis ambientales más complejas de los últimos años. Tras una exhaustiva supervisión técnica de los 20.14 kilómetros de litoral municipal, la Dirección de Medio Ambiente y Ecología, encabezada por el biólogo Joselito Leal Zacarías, ha confirmado que el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México ha impactado puntos estratégicos del ecosistema, poniendo en riesgo tanto la biodiversidad como la economía de las familias que dependen del mar.
El diagnóstico, realizado en coordinación con Protección Civil, arroja un panorama crítico para la fauna marina, específicamente en la zona de Capulteolt. En este punto, vital por albergar campamentos tortugueros, se detectó la presencia de hidrocarburo no solidificado en una extensión de 200 metros lineales. Este hallazgo representa una amenaza inminente, ya que en el mes de mayo inicia el arribo de diversas especies de tortugas marinas para su proceso de desove; la presencia de este material tóxico podría sabotear el ciclo reproductivo y poner en peligro a las crías antes de nacer.
El impacto económico también es evidente en las zonas de Playa Carrizal y la Barra de Sontecomapan. En Carrizal, las cooperativas pesqueras de “El Real” y la “Barra” reportan la pérdida de equipos de trabajo tras documentarse daños severos en las redes de pesca debido a manchas de crudo de hasta un kilómetro de longitud. Lo más alarmante en esta área es que, debido al efecto de las mareas, gran parte del material ha quedado cubierto por la arena, ocultando una contaminación latente que dificulta las labores de limpieza superficial.
La preocupación se extiende a la Barra de Sontecomapan, principal motor turístico del municipio, donde a escasas semanas de la Semana Santa se detectó contaminación por chapopote solidificado a lo largo de un kilómetro y medio. Durante la inspección, los peritos reportaron un intenso olor a crudo perceptible en todo el ambiente, mientras que el uso de tecnología de drones permitió identificar mar adentro una mancha café-verdosa de aproximadamente 100 metros cuadrados frente a Playa Jicacal, lo que sugiere que la amenaza aún no ha sido neutralizada por completo.
A excepción de Playa Escondida, donde la supervisión aérea no mostró indicios de daño, el resto del litoral catemaqueño se encuentra en estado de alerta. Ante este escenario, el biólogo Joselito Leal Zacarías enfatizó la urgencia de que las autoridades federales y ambientales coordinen de inmediato acciones de remediación profunda. El Ayuntamiento de Catemaco mantiene un monitoreo permanente, advirtiendo que este diagnóstico es solo el primer paso para exigir la responsabilidad y el apoyo necesario para proteger el equilibrio ecológico y el sustento de los prestadores de servicios y pescadores locales.










